Fue un instante,
apenas un segundo.
Aquella súbita lucidez, aquél resplandor inesperado
reveló su lado más escondido
y ante sus incrédulos y sorprendidos ojos
apareció su alma enfangada,
su soledad desnuda.
Su epitafio.
apenas un segundo.
Aquella súbita lucidez, aquél resplandor inesperado
reveló su lado más escondido
y ante sus incrédulos y sorprendidos ojos
apareció su alma enfangada,
su soledad desnuda.
Su epitafio.
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