'A' y 'B' regresaron tarde y cansados al hotel. Sus gargantas aún exhalaban aromas a Penedés del último bar de aquella noche.
- ¿Qué quieres cenar?, ¿pedimos algo al servicio de habitaciones? -propuso 'A' esbozando una sonrisa que encendía su rostro.
- Yo no sé tú, pero yo me comería... contestó 'B', extendiendo el brazo y señalando con el índice la boca de ella.
Apenas tuvo tiempo de reaccionar.
Antes de poder desprenderse de su zapato izquierdo ella se sentó sobre sus rodillas y humedeciéndose los labios, le espetó:
- Demuéstrame lo que sabes hacer, fanfarrón.






