De tu mano, viajar
a ese recóndito lugar
que construimos con futuro,
saliva y esperanza
a partes desiguales.
Un nuevo continente,
el territorio que soñamos
y no aparece en los mapas
un país
llamado
Nosotros.
Jamás me vi reflejado en tus ojos
pero sé que guardan todo el azul
de un cielo de estío.
Nunca enredé mis dedos entre tu pelo.
Nunca.
Pero sé que huele a primavera
y a gotas de rocío.
Ignoro el sabor de tus labios
pero desearía
(siquiera en la vida que me resta)
permanecer atado a ellos.
Desconozco la textura de tu piel
pero quisiera explorar su superficie
hasta memorizar sus caminos
y adentrarme
en lo más profundo de sus simas.
Besarte hasta perder el norte.
Tocarte hasta olvidar el olvido.
En algún perdido rincón
entre tus piernas.
Y adivinarte mía.
Y sentirme tuyo.