jueves, 28 de enero de 2016

Aquella tristeza

Recuerdo ahora el sosiego
la dulce calma
y el olor de aquella tierra
lejanísima.
El mar,
los irreproducibles colores de la tarde
y el denso tráfico
en Pacific Highway.
Hoy
apuro el resto de mi vaso
y como es habitual en mí,
hago acopio de recuerdos y fracasos
mientras contemplo el naufragio
(que no tendría nada de extraordinario
si no fuera por el robo de aquellos años
para cuyo reintegro no me alcanza
ni el valor de los intereses devengados).
Y así, como digo,
recuerdo tus ojos tristes
esperando.
Ya es tarde, sin embargo,
me voy a la cama.
Pero sé que
en el mismo ángulo de siempre, allá en el techo,
mirándome en silencio,
volveré a presenciar insomne
aquella tristeza:
la inabarcable soledad de tu rostro.



domingo, 24 de enero de 2016

Mi patria

Lo sabes,
nunca he sido amigo de estandartes,
de himnos,
o de exaltaciones patrióticas.
Al contrario que JFK
siento que no le debo nada a mi país
por el hecho de haber nacido
dentro de su perímetro.
Por decirlo brevemente:
Siento más tu culo que mi bandera,
tus caderas que mi tierra, más tu boca
que sus ríos
o tu vientre que todos sus valles.
Porque, finalmente,
y desde que soy capaz de recordar,
tú configuras mi territorio.Toda tú:
Mi única patria.



viernes, 22 de enero de 2016

Cuando tu palabra

Cuando tu palabra
se traduce en verso
(y siempre que abres la boca obras ese prodigio)
las caricias se visten de verano
entre tus dedos.
Cuando me miras en silencio
me basta el perfil de tu sonrisa
para admitir que compartimos rumbo
hacia la misma tierra lejana,
oculta y proscrita,
para saber que transitamos
las mismas calles
y para aceptar que, más allá
de nuestras derrotas,
admiramos idénticos amaneceres.



jueves, 21 de enero de 2016

Quedémonos así

Quedémonos así.
No cambiemos.
Que nazcan y mueran galaxias mientras tanto,
que implosionen las estrellas y se transforme la materia,
que destituyan al Secretario de Estado, ¡no sé!
Pero tú y yo... quedémonos así.
No cambiemos.
Que no estar muy cerca sea estar demasiado lejos,
que pierda el hilo cuando me miras a los ojos
que extravíes el pudor si escuchas mi voz
que me niegue a aceptar tu marcha
que te duela oírme decir adiós.
Quedémonos siempre así,
que cada beso sea el primer beso, el último beso.
Y que cada noche
sea la noche
en la que dejen de morir estrellas
sobre tus labios.



Allá por el 96

No hay espejo más claro
que la clepsidra de tus ojos
filtrando los flujos de tiempo
condensados en el aire,
en un aeropuerto,
en una mochila,
allá por el 96
-¿recuerdas?-

Cuando todo lo preguntabas.